Por: Reyna  C. Turro Caró

En la parte más antigua de la Ciudad de la Habana, la Plaza Vieja se atesora como historia en sí misma, y como uno de los espacios más concurridos por la diversidad de las propuestas.

Sus alrededores lo conforman instituciones que prestan servicios y funcionan como todo un complejo, cada una de ellas con un producto que la distingue, por ejemplo, el restaurante Santo Ángel, resalta por su mesa buffet, la Taberna del Benny, conocida también como el Café Taberna,  destaca por su servicio a la carta, y el Museo del Ron Habana Club atrae con la interesante historia de los Trapiches y  la  elaboración de la más reconocida entre las bebidas espirituosas cubanas,  además  por la tienda que comercializa  la gama de añejos de la marca.

La Taberna La Muralla, tiene como producto insigne a la Cerveza, y cautiva con todo el proceso de producción, y el Café Escorial posee una variada oferta con base en el delicioso néctar oscuro, que casi presenta al Museo del Chocolate, otra de las instalaciones muy cercana, única de su tipo en la capital cubana  con exquisitas propuestas y muy frecuentado.

El bar Dos Hermanos, algo más alejado, sobresale por su moderno  equipamiento e inserta  un acogedor restaurante, y la Casa del Té Los Marinos brinda variadas  infusiones y preparaciones ligeras. 

Todos esos establecimientos  están vinculados con la historia y la rica cultura que atesora  la Plaza, que hoy incorpora un nuevo atractivo, el Planetario, y el accionar de cada uno de ellos, se complementa con el de otras instituciones donde se comercializan libros, souvenir, serigrafías, y que generan gran movimiento en el lugar.

La Plaza Vieja es un lugar que convida en la parte más antigua de la Ciudad de La Habana, toda tradición, diversidad y confluencia.